3 de Noviembre 2004

Silvana

Este texto fue enviado por Dedos.

Silvana

Hacía bastante tiempo que salía con Silvana y teníamos una relación normal, teníamos sexo bastante seguido, casi siempre que nos veíamos tratábamos de coordinar para llegar a la cama y pasar un rato placentero, con buen sexo, unos tragos, y después de un par de orgasmos charlábamos de todas las cosas nuestras como siempre.

Silvana y yo somos compañeros de trabajo de hace bastante tiempo, no teníamos mucho contacto, pero siempre que charlábamos o que nos encontrábamos en la oficina, había una cierta suspicacia o algunas palabras tendientes a tener un acercamiento más placentero, en otras palabras, siempre quise tener algo con ella. Cuando se separó de su ex-marido, los problemas cayeron sobre ella como una montaña y tanto conversar del tema, terminamos saliendo y la relación fue bastante normal, pero un poco a escondidas porque el ex-marido le decía que le iba a quitar los hijos y mil cosas más, como todas las cosas de los separados, por eso casi siempre nos veíamos en mi departamento.

Pero lo que paso una noche fue realmente alucinante, nunca se me hubiera ocurrido que pasaría, de allí en adelante la relación fue otra, totalmente distinta.

Una noche habíamos salido un grupo de trabajo a cenar y tomar unos tragos por allí y Yo había tomado un poco de más, Ella creo que también, pero ni me había dado cuenta, un amigo nos llevó al Dpto. y cuando entramos, nos tiramos en la cama directamente.

Ella fue al baño y regresó en seguida, empezamos a besarnos y acariciarnos, rápidamente nos quitamos toda la ropa y sin mediar palabra le empecé a besar las tetas (son bastante grandes y hermosas), luego le besé la panza y el pupito para llegar a su vulva, donde le metí la lengua por todos lados (tiene los labios muy carnosos y bastante gordos, lo que me encanta), luego de un rato de jugar con su clítoris, ella estaba jadeando de tanta excitación entonces sin más preámbulo que ese la penetré con fuerza y ella no tardó en correrse, yo seguí bombeando con todo, ya que estaba muy excitado pero no pensaba terminar tan pronto.

En un momento dado, saco mi verga de su concha y me dedico a besarle nuevamente el clítoris con toda delicadeza, ella se volvía loca de tanto placer y bruscamente me apretaba la cabeza contra su concha para que siguiera, entonces le mordí el clítoris, cosa que la hizo gritar de dolor y de placer, la segunda vez que la mordí tuvo otro orgasmo, entonces le pedí que se pusiera en cuatro patas para penetrarla por detrás. Cuando se dio vueltas me pues atrás de ella, antes de penetrarla la empecé a besar y ella me tiraba la cabeza como podía como si quisiera que me metiera dentro de ella, entonces nuevamente la empecé a morder los labios vaginales y enloqueció de placer, gritaba, gemía, me pedía que la mordiera, que le hiciera de todo.

Yo la seguía mordiendo el clítoris y los labios vaginales, cada vez con más fuerza y ella cada vez gritaba más de placer, me pedía que siguiera, más y más, estaba como loca y no terminaba de gozar, sus jugos vaginales era abundantes, más de lo normal, estaba realmente cachonda.

Deje de morderla y la penetré con fuerza, ella gozaba y me pedía que la mordiera, que le hiciera de todo, empecé a morderle el cuello y la espalda y ella cada vez gozaba más y más, le encantaba, gritaba y gemía sin parar.

No pude resistir más y terminé en un orgasmo fabuloso, la llené de leche, terminé todo dentro de ella, realmente estuvo fabuloso. Le pregunté si le había gustado y me dijo que nunca había gozado tanto. Le pregunté si quería seguir y me dijo que si, que hiciera de ella lo que quisiera, que era toda mía, allí aproveché para decirle que le se la metería por el culo, ya que nunca lo habíamos hecho y ella siempre se negaba, y me dijo que le hiciera de todo, que no tenía ganas de pensar, ni de negarse, sólo quería seguir gozando.

Entonces, le dije que se quedara quieta, muy quieta, prendí todas las luces de mi depto. (es de un solo ambiente) y fui al placar busqué dos corbatas y le até las manos al respaldar de la cama ordenándole que se quedara así sin moverse, toda expuesta y toda bella para mi. En estaba en cuatro patas arriba de la cama, atada de manos, iluminada por todos lados y con las piernas abiertas, empezó a gozar nuevamente, me di cuenta que le gustaba ser dominada y que eso la hacía desinhibirse por completo, entonces, me coloqué atrás de ella y estaba por hacerle el culo con fuerza para que gozara más que supiera quien mandaba, que se sintiera mia, en ese momento se me ocurrió morderle las nalgas, cuando lo hice la primera vez, ella nuevamente empezó a pedirme que siguiera y yo le seguí mordiendo las nalgas, cuando se las abrí para besarle el culo, vi que de su vagina le salían litros de flujos, mi leche corría por entre su bello púbico y bajaba por sus muslos, no pude dejar de juntarlos con mi lengua, metía mi nariz en su concha para sacarla toda empapada de flujos, le mordía el clítoris y empecé a morderle todo las partes cercanas a su concha, ella gritaba de placer, me pedía más y más.

Entonces fui a la heladera y traje una botella de vino bien fría, esas botellas de cuello largo, se la metí en su concha caliente, sin preámbulos, le metí casi la mitad del cuello de la botella, sin decirle nada. Fue como una explosión de placer, se retorcía gritando y pidiendo más y más, pediá que le metiera toda la botella, estaba totalmente loca de placer, la movía dentro de ella como si la estuviera penetrando, después de un rato le saqué la botella, estaba toda empapada de sus jugos.

Le metí un poquito de la botella en su ano para que se dilatara, ella empezó a transpirar toda, yo jugaba con esa botella en su culo y cuando podía la metía un poquito más. Ella seguía gozando sin parar y Yo estaba muy excitado, entonces saqué la botella de su culo, me puse detrás, apoye mi pija en su entrada y se la metí de un solo golpe, gritó nuevamente, no se si de dolor o de placer.

Estaba tan mojada por todos lados, su sudor, sus flujos, sus olores inundaban el departamento, mi calentura no me dejaba reconocer ni diferenciar sus gritos, de sus gemidos, su dolor de su placer, mientras la penetraba con fuerza por el culo, la seguía mordiendo, el cuello y la espaldoa, Ella me pedía más y más, desde esa posición, tomé la botella y se la empecé a meter por la concha nuevamente, mientras tenía toda mi pija metida en su culo, gritó de nuevo y su cuerpo se retorcía debajo mío, su cola parecía que me agarraba la pija, le metí la botella lo más que pude en su concha y no aguanté más, terminé dentro de su cola como nunca había terminado antes, un orgasmo espectacular, me tiré sobre su cuerpo todo mojado y me dejé llevar por las sensaciones, hasta quedar rendido...... dormido.

No se cuanto tiempo pasó, al despertarnos, Ella me pedía por favor que la desatara porque estaba incómoda y le dolían las manos. Cuando me quise mover, tenía la pija todavía dentro de Ella, dentro de su cola y la botella en su concha, me retiré un poco, vi que tenía un poquito de sangre en mi pija era de su cola, era la primera vez que lo hacía por allí, después le saqué lentamente la botella de vino la que conservo todavía sin abrir y en un lugar muy preciado de mi casa, como si fuera un trofeo. Le quité las ataduras y nos fuimos a duchar.

En la ducha vi que tenía las muñecas marcadas por los nudos de las ataduras, la espalda, el cuello y las tetas con muchos moretones de las mordidas, tuvo que vestirse con una remera cuello alto, por más que era primavera, para que no se le vieran los moretones.

Después de esa hermosa experiencia, hablamos mucho y me dijo que era la primera persona le había hecho eso, que Yo era su dueño y que todo su cuerpo me pertenece para siempre.

Me mostró que en su espalda y en la teta derecha le quedaron marcas de las mordidas, y me dijo que las lleva con mucho orgullo.

Al tiempo dejamos de salir, Ella formó pareja nuevamente y convive con ella. Le pregunté como quedábamos nosotros, me dijo que Yo era muy especial para Ella, que nunca me olvidaría y que su cuerpo me pertenecía, que cuando Yo quisiera Ella se entregaría nuevamente y que su actual pareja, no sabe nada de lo que pasó, nunca deja que nadie la penetre por el culo, ya que ese lugar es mío y nadie más lo va a tocar.

Otras veces nos encontramos y repetimos todo el ritual e incorporamos otras cosas, pero ahora no puedo dejarle mordidas en el cuerpo.

Escrito por Porteño a las 3 de Noviembre 2004 a las 06:20 AM
Comentarios

me gustaria conoserte para tener algo de pasion y un encuetro para esperimentar esa pacion que te referis

Escrito por lucas a las 6 de Noviembre 2004 a las 06:26 AM
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